Hola amigos, les envío algunas niñas que ahora me regalan su belleza.
La gongora atropurpurea fue víctima del ataque de un depredador que con saña, alevosía y ventaja se encargó de retirar los botones de las tres varas, la niña de dos años de la señora que trabaja en casa. Estuve a punto de cometer un infanticidio.
Gerardo Castiglione














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